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viernes, 10 de septiembre de 2010 

XXI DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO - C
FECHA     22/08/2010
PAÍS     
NO TODO VALE

Jesús va caminando hacia Jerusalén. Su marcha no es la de un peregrino que sube al templo para cumplir sus deberes religiosos. Según Lucas, Jesús recorre ciudades y aldeas “enseñando”. Hay algo que necesita comunicar a aquellas gentes: Dios es un Padre bueno que ofrece a todos su salvación. Todos son invitados a acoger su perdón.
Su mensaje sorprende a todos. Los pecadores se llenan de alegría al oírle hablar de la bondad insondable de Dios: también ellos pueden esperar la salvación. En los sectores fariseos, sin embargo, critican su mensaje y también su acogida a recaudadores, prostitutas y pecadores: ¿no está Jesús abriendo el camino hacia una relajación religiosa y moral inaceptable?
Según Lucas, un desconocido interrumpe su marcha y le pregunta por el número de los que se salvarán: ¿serán pocos?, ¿serán muchos?, ¿se salvarán todos?, ¿sólo los justos? Jesús no responde directamente a su pregunta. Lo importante no es saber cuántos se salvarán. Lo decisivo es vivir con actitud lúcida y responsable para acoger la salvación de ese Dios Bueno. Jesús se lo recuerda a todos: «Esforzaos por entrar por la puerta estrecha».
De esta manera, corta de raíz la reacción de quienes entienden su mensaje como una invitación al laxismo. Sería burlarse del Padre. La salvación no es algo que se recibe de manera irresponsable de un Dios permisivo. No es tampoco el privilegio de algunos elegidos. No basta ser hijos de Abrahán. No es suficiente haber conocido al Mesías.
Para acoger la salvación de Dios es necesario esforzarnos, luchar, imitar al Padre, confiar en su perdón. Jesús no rebaja sus exigencias: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso»; «No juzguéis y no seréis juzgados»; «Perdonad setenta veces siete» como vuestro Padre; «Buscad el reino de Dios y su justicia».
Para entender correctamente la invitación a «entrar por la puerta estrecha», hemos de recordar las palabras de Jesús que podemos leer en el evangelio de Juan: «Yo soy la puerta; si uno entra por mí será salvo» (Juan 10,9). Entrar por la puerta estrecha es «seguir a Jesús»; aprender a vivir como él; tomar su cruz y confiar en el Padre que lo ha resucitado.
En este seguimiento a Jesús, no todo vale, no todo da igual; hemos de responder al amor de Padre con fidelidad. Lo que Jesús pide no es rigorismo legalista, sino amor radical a Dios y al hermano. Por eso, su llamada es fuente de exigencia, pero no de angustia. Jesucristo es una puerta siempre abierta. Nadie la puede cerrar. Sólo nosotros si nos cerramos a su perdón.

José Antonio Pagola
Santa María Reina
FECHA     22/08/2010
PAÍS     
«Dios te salve, Reina y Madre de misericordia», «Salve, Reina de los cielos», «Reina del cielo, alégrate, aleluya». Hace va mucho tiempo que semejantes aclamaciones están en labios del pueblo cristiano a la hora en que cae la tarde (Conclusión de las Completas). Para el hombre de la Edad Media, la invocación a la reina iba asociada a la idea de la omnipotencia suplicante: al igual que Ester, que salvó a su pueblo de la destrucción, la reina poseía plenos poderes sobre el corazón del monarca, era la soberana mediadora del perdón. En el siglo XX, acaso se asocie mejor la evocación de una reina con la esfera de la belleza y el perfecto éxito en la vida. Ahora bien, María es a la vez la perfectamente bella y la omnipotente. Transfigurada aun en su propio cuerpo, se nos muestra, al octavo día de la Asunción, como el triunfo supremo de la Redención, el fruto más hermoso del árbol de la Cruz: la Mujer coronada de estrellas que «brilla ya como un signo de esperanza segura y de consuelo ante el pueblo de Dios que peregrina» (Conc. Vaticano II). Mas también es la nueva Ester: como Madre del Hijo de Dios, del «príncipe de la paz», cuyo «reino no tendrá fin», se halla «a la derecha de Cristo» para obtener en favor de aquellos a quienes él llama sus hermanos «la gloria de los hijos en el Reino de los cielos».
Esta doctrina ha sido enseñada siempre por los Santos y por el Magisterio de la Iglesia. El Papa Sixto IV, el 28 de febrero de 1476, escribía en la Constitución Apostólica Cum praeexcelsa: "Al meditar y considerar devotamente las insignes excelencias de los méritos por los cuales la Reina de los cielos, Virgen Madre, gloriosísima de Dios, encumbrada sobre los tronos celestiales, brilla entre los astros como estrella de la mañana"... León XIII, en 1894, añadía: "La Virgen está realzada con diadema de estrellas por su Hijo Dios, sentada ante él como Reina y Señora del Universo".
Todos los Santos a una han cantado su realeza. He aquí unos cuantos ejemplos: San Andrés de Creta: "Salve, Reina de todo el género humano". San Juan Damasceno: "María como Reina, Soberana, Señora y Madre verdadera de Dios, fue trasladada a las regias mansiones de los cielos, y puesta en posesión de los bienes de su Hijo, para que reciba los homenajes de toda criatura... porque el Hijo sometió a su Madre todos los seres creados".
San Bernardo: "Contemplad a la dulce Reina del cielo adornada con la diadema con la que le coronó su Hijo. En su cabeza, dice San Juan, tenía una corona de doce estrellas. Digna ciertamente de ser coronada con estrellas aquella cuya cabeza resplandece mucho más fulgurante que los mismos astros, a los cuales más bien adorna que es por ellos adornada".
San Germán de Constantinopla: "Reina de todos y más gloriosa que los reyes todos de la tierra"....
  AGOSTO
  Día 1 San Alfonso María de Ligorio  
  Día 1 XVIII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO - C   
  Día 2 Nuestra Señora de los Angeles  
  Día 3 Santa Lidia  
  Día 4 San Juan María Vianney  
  Día 5 Dedicación Basílica de Santa María  
  Día 6 La Transfiguración del Señor  
  Día 7 San Alberto de Sicilia  
  Día 8 Santo Domingo de Guzmán  
  Día 8 XIX DOMINGO TIEMPO ORDINARIO - C  
  Día 9 Santa Edith Stein  
  Día 10 San Lorenzo  
  Día 11 Santa Clara  
  Día 12 Beato Inocencio XI, Papa  
  Día 13 San Hipólito y San Ponciano, mártires  
  Día 14 San Maximiliano Kolbe  
  Día 15 ASUNCIÓN DE MARÍA - C  
  Día 15 Asunción de María al Cielo  
  Día 16 San Roque  
  Día 17 Santa Beatriz de Silva  
  Día 18 Santa Elena  
  Día 19 Aniversario de la muerte del P. Juan Bonal  
  Día 20 San Bernardo  
  Día 21 San Pio X  
  Día 22 Santa María Reina  
  Día 22 XXI DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO - C  
  Día 23 Santa Rosa de Lima  
  Día 24 San Bartolomé  
  Día 24 Aniversario del nacimiento del P. Juan Bonal  
  Día 25 San José de Calasanz  
  Día 26 Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars  
  Día 27 Santa Mónica  
  Día 28 San Agustín  
  Día 29 Martirio de San Juan Bautista  
  Día 29 XXII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO C  
  Día 30 Aniversario de la muerte de María Ràfols  
  Día 31 San Ramón Nonato  
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