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miércoles, 08 de septiembre de 2010 

XVIII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO - C
FECHA     01/08/2010
PAÍS     
DESENMASCARAR LA INSENSATEZ

El protagonista de la pequeña parábola del "rico insensato" es un terrateniente como aquellos que conoció Jesús en Galilea. Hombres poderosos que explotaban sin piedad a los campesinos, pensando sólo en aumentar su bienestar. La gente los temía y envidiaba: sin duda eran los más afortunados. Para Jesús, son los más insensatos.
Sorprendido por una cosecha que desborda sus expectativas, el rico propietario se ve obligado a reflexionar: «¿Qué haré?». Habla consigo mismo. En su horizonte no aparece nadie más. No parece tener esposa, hijos, amigos ni vecinos. No piensa en los campesinos que trabajan sus tierras. Sólo le preocupa su bienestar y su riqueza: mi cosecha, mis graneros, mis bienes, mi vida...
El rico no se da cuenta de que vive encerrado en sí mismo, prisionero de una lógica que lo deshumaniza vaciándolo de toda dignidad. Sólo vive para acumular, almacenar y aumentar su bienestar material: «Construiré graneros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come y date buena vida».
De pronto, de manera inesperada, Jesús le hace intervenir al mismo Dios. Su grito interrumpe los sueños e ilusiones del rico: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?». Ésta es la sentencia de Dios: la vida de este rico es un fracaso y una insensatez.
Agranda sus graneros, pero no sabe ensanchar el horizonte de su vida. Acrecienta su riqueza, pero empequeñece y empobrece su vida. Acumula bienes, pero no conoce la amistad, el amor generoso, la alegría ni la solidaridad. No sabe dar ni compartir, sólo acaparar. ¿Qué hay de humano en esta vida?
La crisis económica que estamos sufriendo es una "crisis de ambición": los países ricos, los grandes bancos, los poderosos de la tierra... hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades, soñando con acumular bienestar sin límite alguno y olvidando cada vez más a los que se hunden en la pobreza y el hambre. Pero, de pronto nuestra seguridad se ha venido abajo.
Esta crisis no es una más. Es un "signo de los tiempos" que hemos de leer a la luz del evangelio. No es difícil escuchar la voz de Dios en el fondo de nuestras conciencias: "Basta ya de tanta insensatez y tanta insolidaridad cruel". Nunca superaremos nuestras crisis económicas sin luchar por un cambio profundo de nuestro estilo de vida: hemos de vivir de manera más austera; hemos de compartir más nuestro bienestar.

José Antonio Pagola
San Alfonso María de Ligorio
FECHA     01/08/2010
PAÍS     
El siglo XVIII, refinado y escéptico, oyó cómo se elevaba en su seno la voz de varios santos que predicaban, al igual que San Pablo, a «Jesucristo, pero a Jesucristo crucificado».
Perteneció a una familia noble napolitana. A los siete años ya lo ponen a estudiar las letras clásicas. A los doce se matricula en la universidad y a los dieciséis ya es investido con la toga de doctor en ambos Derechos. A la vez que estos estudios tan serios, se entrega también a otros más livianos y pasajeros: Estudia las lenguas modernas, esgrima, arte, música y pintura que después le servirá todo esto para su apostolado.
Su padre había colocado sus ojos en él esperando que fuera un alto mando militar pero viendo las inclinaciones de su hijo se contentó y dijo: "Está visto; más que para las armas, el muchacho vale para las letras. Le haremos abogado".
Durante ocho años se entregó en su bufete de abogado a defender pleitos. Los ganó todos menos uno, el del Duque de Orsini y aun fue por injusticias y mentiras. De él quedó tan hondamente impresionado que dijo: "Mundo falaz, hoy te he conocido; en adelante nada serás para mí". Y a un amigo le añadía: "Colega mío, nuestra vida es muy desgraciada y corremos el peligro de perder nuestra alma para toda la eternidad. Veo que ésta no es mi carrera. Voy a abandonarla y trataré ir por otros caminos".
Se preparó lo mejor posible y se ordenó sacerdote en el año 1726. Aquel mismo día hizo este propósito: "La Iglesia me honra concediéndome este don, yo procuraré honrar a la Iglesia trabajando incansablemente por ella, con mi pureza, con mi santidad". Y cumplió fielmente la promesa.
Se entregó a recorrer toda Italia predicando Misiones populares y escribiendo preciosos tratados sobre todos los temas que sabía interesaban al pueblo fiel: Moral, Catecismos, Sermones, Visitas al Santísimo, Tratados sobre la Virgen María. Las Glorias de María será su obra inmortal juntamente con sus tratados de Teología Moral en la que hasta ahora goza de una gran autoridad.
El año 1732 funda la Congregación de los Redentoristas para que sigan su obra.
Más aún que al celo del misionero, los contemporáneos de Alfonso fueron sensibles a su doctrina de moralista, que liberó a las almas de la estrechez calvinista, así corno a sus estudios de teólogo que predicó sin desfallecer la omnipotencia de la oración y de la confianza en María: «Por medio precisamente de la oración, los santos no sólo lograron su salvación, sino que alcanzaron la misma santidad». También afirmaba: «Dios quiere que se le pida, quiere ser vencido por una cierta importunidad».
A sus 66 años el Papa Clemente XIII le obliga a aceptar ser obispo de Santa Agueda de los Godos. Es un padre y un Pastor maravilloso.
Posee una rara cualidad en la paciencia con que, tras un episcopado de trece años (1762-1775), aceptó el ser expulsado de su propia familia religiosa y rechazado por sus hijos.
Igual que San Francisco de Sales señaló la diferencia entre tener veneno y estar envenenado, hay una diferencia entre ser un mojigato y ejercer la prudencia. Ser un mojigato no te hará ganar puntos (ni siquiera entre los santos). El problema con los mojigatos es que a menudo se ofenden por cosas relativamente insignificantes. Más aún, como están ofendidos, desean que todos los demás también lo estén. Ejercitar la prudencia, en cambio, significa aplicar la previsión y el buen juicio.
San Alfonso María de Ligorio, era prudente, pero no mojigato. Como le gustaba la música que tocaban en los teatros de su Nápoles natal, anhelaba asistir a las representaciones. junto con la música, sin embargo, los teatros a menudo proporcionaban «cuadros licenciosos». Obviamente, esto representaba un problema, pero San Alfonso era un maestro de la prudencia. Compró una entrada para la última fila del teatro y luego, cuando se alzó el telón, se quitó las gafas. Sabiendo todo el mundo que era extremadamente corto de vista, estuvo en condiciones de apreciar la música sin escandalizar a quienes pudieran verlo.
Nosotros también hemos de tener cuidado en no escandalizar. Como San Alfonso, podemos disfrutar de ciertas actividades inocuas que los mojigatos de la vida encontrarían ofensivas. Aunque no tenemos por qué dejar de hacer las cosas de las que disfrutamos mientras no sean moralmente dañinas, hemos de acordarnos de ejercitar la prudencia mientras las hacemos.
No pierde un instante por formar a los demás y por santificarse él. El Padre bueno le llama a sus 91 años. Era el 1 de agosto de 1787.
  AGOSTO
  Día 1 San Alfonso María de Ligorio  
  Día 1 XVIII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO - C   
  Día 2 Nuestra Señora de los Angeles  
  Día 3 Santa Lidia  
  Día 4 San Juan María Vianney  
  Día 5 Dedicación Basílica de Santa María  
  Día 6 La Transfiguración del Señor  
  Día 7 San Alberto de Sicilia  
  Día 8 Santo Domingo de Guzmán  
  Día 8 XIX DOMINGO TIEMPO ORDINARIO - C  
  Día 9 Santa Edith Stein  
  Día 10 San Lorenzo  
  Día 11 Santa Clara  
  Día 12 Beato Inocencio XI, Papa  
  Día 13 San Hipólito y San Ponciano, mártires  
  Día 14 San Maximiliano Kolbe  
  Día 15 ASUNCIÓN DE MARÍA - C  
  Día 15 Asunción de María al Cielo  
  Día 16 San Roque  
  Día 17 Santa Beatriz de Silva  
  Día 18 Santa Elena  
  Día 19 Aniversario de la muerte del P. Juan Bonal  
  Día 20 San Bernardo  
  Día 21 San Pio X  
  Día 22 Santa María Reina  
  Día 22 XXI DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO - C  
  Día 23 Santa Rosa de Lima  
  Día 24 San Bartolomé  
  Día 24 Aniversario del nacimiento del P. Juan Bonal  
  Día 25 San José de Calasanz  
  Día 26 Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars  
  Día 27 Santa Mónica  
  Día 28 San Agustín  
  Día 29 Martirio de San Juan Bautista  
  Día 29 XXII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO C  
  Día 30 Aniversario de la muerte de María Ràfols  
  Día 31 San Ramón Nonato  
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